13 Marzo 2007
Me subo a este tren de pasada nada más, para hablarles desde mi hígado cansado, fruto de los muchos cuentos por analizar, por querer inventarme el agua tibia con relación a tomar una muestra de unos proyectos para irme de visita al Guayas (puta, como joden estos manes con las visitas), por querer dejarle un espacio a mi querida tasa de café despachando todo lo pendiente, por ahuevarme a mandarle a la mierda a la que dice ser mi asistente, por no lanzarme contra el teléfono y desconectarlo tan solo por un día, por dejar de hacerme la chévere con mi nuevo jefe y decirle que solo tengo dos manos (es que mi alter ego no me lo permite, pero juro que lo he intentado), por haberme bebido ayer como 8 margaritas con el amigo tierno que quiso escuchar una historia, por eso y muchas cosas más, hago un pare de unos pocos minutos, apago el celular, desconecto el otro teléfono, le digo a la secre que me duele la cabeza y a mi asistente que baje ese volumen y entonces ahora comunico, que este ambiente apesta, que la carencia de humanismo está presente, que la esperanza y las nuevas ideas se emborracharon y se las llevó el basurero; es que escuchar en el almuerzo todo lo que se viene para nuestro país y como nos hemos acostumbrado a desayunarnos que están quebrantando la constitución, que los lucios tienen millones de dólares fuera del país y que los muy zánganos quieren aún más, que los entes de control están más descontrolados que nadie, y los hijos de puta de los diputados no sesionaron, al menos no ahora; el negociado de la concesión de la CATEG es una prueba más de todo lo que se hace en reuniones de media noche con güisqui y coca en la casa de uno de los dueños del país, lo escucho a diario y se me está pareciendo hasta normal.
Yo sé que es cuestión del momento este arrebato mío, porque ya siento un amortiguamiento a los tantos golpes que recibe el Ecuador a diario y que nuevamente se me está metiendo la cojudez extrema de que somos un pueblo pura boca, irresponsables por elegir a los gobiernos, y a los criminales congresistas que viven desangrándonos de a poco y solo puedo decir, que ya vendrán días peores y que hoy no tengo ganas de traer un hijo al mundo, porque la herencia es pura mierda.
Aaaaaaayyyyy que bestia, la página lo aguanta todo!
¿Qué hacer? ¿Cómo organizarnos para no quedar en el nivel “quise hacerlo”, o peor aún en el “si hubiera hecho”? porque a mi me cae como puñalada eso de “saber y no actuar es no saber”.
servido por Dioné
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9 Marzo 2007
14 Febrero 2007
Puede ser el fruto de mi mismo pensamiento recurrente de que no habría otra posibilidad con aquel hombre que cruzó por mí el mundo para verme tan solo unos días, no lo sé, pero acabo de enterarme que había dejado de escribir porque estaba con su “
copine australienne”, y sentí como si me hubiera caído de nariz, porque literalmente por algunos segundos no podía respirar; de eso habían pasado 2 horas y media sin lograr concentración alguna en los informes, por eso de los riesgos que tomé el día en que después de 4 años lo volví a ver, yo no se bien que mierda me estuve inventando acerca de un próximo encuentro, o siendo honesta ahora sí lo sé, porque se me está cayendo a golpes la ternura, la soledad está siendo mi soledad, estoy recordando los golpes que me dieron, y por el piso la imagen de alguien a quien definí como especial; ¡puta madre como duele cuando le dan un golpe al ego!.
Para no hacer de la noticia una tragedia, me concentro en esas fotos de los cuatro pulguitos terremotitos míos, que aunque hoy sé bien que no lo son, yo me invento que me invitan a ver un más allá con ilusión; más, ¿qué hago si lo que quiero es vomitar?
Le cuento a la amiga hermana lo acontecido, que ando de una cojudez extrema y que cualquier cosa que diga al respecto, será usada en su contra, y pasa nuevamente que logro convencerla que en el mundo no existen coincidencias, y que una vez más está saliendo como bestia la inseguridad.
Por momentos se me pasa por la mente, escribir una larga carta y decirle que me he enterado de todo, y al mismo tiempo me digo: ¡que huevona que eres, como si eso le importara!, además todos mienten alguna vez y mi manera radical de actuar nunca me ha funcionado, porque tampoco me hace ser pilas que a modo irónico le diga, que me dolió su mentira y que hoy está siendo juzgado por mi alter ego.
Como llegó,
pasó,
con la premura de quien huye
de un mal que todo lo destruye;
un implacable mal,
mucho peor que el más temible
criminal.
Y huye, huye,
del paso del tiempo el amor,
huye de ti, huye de mí,
huye el amor,
intensa flor
de un día.
Al recordar
el mar,
un espejismo de esqueletos
desvela todos sus secretos,
sólo veo volar
un batallón de buitres vigilando
el mar.
Y huye, huye,
del pájaro la libertad,
huye de ti, huye de mí,
huye el amor,
intensa flor
de un día.
Para vivir,
morir es algo más que su contrario,
es su perfecto corolario;
su dimensión fatal,
la eternidad que va acercándose al
final.
Flor de un día (L.E.Aute)
La cosa es tan simple y yo para variar la veo tan compleja, mi condición de controladora enfocada únicamente en los resultados, sigue saliendo a flote, y a veces se me olvida que todo pasa, que este segundo ya es pasado, que sigo con un pie en el futuro, el otro en el pasado y orinándome de miedo en el presente.
Dioné
servido por Dioné
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7 Febrero 2007
Una de las tantas tardes en las que llegaba de la tierra caliente, esperaba con ansiedad que alguien estuviera esperando por ella, pero una vez más veía pasar caballeros con damas errantes, niños gritando “ahí está mi papi, yuuuupiiii”, una que otra amiga que se encontraba con el amigo oportuno.
Sigrid, renegando de su realidad, apenas lograba alcanzar el puesto donde solía comprar el tabaco que por un momento le permitía parar y tragarse las olas del mar que estaban por estallar en unos segundos. Esta vez, acababa de escuchar como alguien importante de su vida la decía que se estaba alejando de ella por su ridícula pose de víctima, cuando uno de aquellos inocentes se le acercó a pedirle que le regale un pan, saltó de susto pensando que nuevamente le arrebatarían las migajas de confianza que había depositado en su ciudad.
Quiso tomar su maleta y moverse como siempre a tomar un taxi que la alejara de todo lo que acababa de pasar, olvidar las palabras de aquel amigo que supo acomodarlas como dardos en el centro de su corazón y que a esa hora le hacían sangrar.
No quiso decidir más, y entró a la sala de espera, con el papel de observadora de todo aquel que osaba pasar por delante de ella, por su mente pasaron miles de historias que debían tener un final real, según ella, los finales reales tienen que ver con frustración e infelicidad, eso era lo único que justificaba las ojeras y caras largas, ojos hinchados e ilusiones agonizando al ver como el pariente amigo querido se alejaba caminando entre la gente.
La llamada llegó inesperada, quiso salir huyendo de aquello, pero no logró porque él pudo notar en su voz un cuento del cual comenzaría a preguntar, en el intento del disimulado control, soltó con voz amarga que necesitaba hablar de su vida tan solo por un momento, que minutos antes sintió temor por pisar la calle y que ese día su carencia humana hablaba en voz alta.
El encuentro fue un encuentro en un bar, hubo humor y lo vivido ya no tenía más que la importancia de sacar sonrisas espontáneas, yo creo que hasta estuvo nerviosa porque era una de esas veces en las que veía más allá de lo usual, en cinco minutos había contado a su manera hasta los sueños absurdos de cinco años atrás.
Cuando él la miraba, ella se inventaba que debía dejar la mente en blanco, porque era más cómodo y porque eso hacía la situación interesante; cuando se acercaba “la mina”, se notaba como él se perdía en un atisbo conjurando que en la comunicación no existen fracasos, solo resultados, y lo que estaba resultando ya lo había vivido.
Volver al hilo de la conversación era todo un arte, ya se habían brindado todo un juego de gestos y palabras enredadas, pensamientos tuertos que confirmaban osadamente la teoría de la creación (estoy creando apertura, interés, pasión con mi pensamiento y el juego de actitudes).
Cada vez que “la mina” se acercaba a la mesa, él comentaba con Sigrid: “Mira el movimiento de sus labios”, la mina, con su voz penetrante preguntaba: “¿desean algo más?”, Sigrid solo lanzaba una sonrisa, no respondía comentario alguno, pero a momentos en su fuero interno, pasaban decisiones tomadas en meses atrás, es que lo veía y no lograba entender cómo no lo había visto; él estaba siendo detallista e interesantemente atrevido, pero sobre todo, arriesgado.
La evidencia estaba disponible para todos, “la mina” hablaba y su tono insinuante era toda una invitación a poseerla. Él brillaba en su juego, generando imágenes mentales y se sabía ganador.
En la noche embriagante, Sigrid sabía que no era el momento de darle una oportunidad a las preguntas del pasado, no solamente porque sabía las respuestas sino que además no podía expresarlas, o al menos esa noche no quería, él estaba siendo excepcional y eso a ella le encantaba.
“Me llamo Borwitz”, la frase apenas se veía entre la vela y el humo que a ella le pareció se había creado de aquel juego; cuando Sigrid lo leyó, tomó la servilleta entre sus manos y por un momento tuvo la sensación de letargo, lo cual enseguida fue interrumpido cuando llegó nuevamente “la mina”, preguntó por un trago más y se quedó mirando la frase, pero no fue capaz de pronunciar palabra. Obviamente la mina regresó y mirándolo a los ojos, le dijo: “hola Boris, que tal”
Sigrid sintió alivio al verlo pararse e ir detrás de la mina, anotar su número de teléfono, regresar; y, escuchar de él: “¿no ves?, ¡lo logré!, ¿pensaste que no lo haría, no cierto?”
Se acabaron las interrupciones de la conversación que ha ella le había parecido de encuentros, escogió tomarse otro trago, reírse un poco, bailar ska y dejar de pensar en el tiempo perdido, todo eso pasaba en las siguientes horas.
Antes de salir de aquel lugar, Sigrid giró hacia la chimenea y su mirada se compenetró con la imagen de “El otro de Borges”, perdida, embriagada, feliz, caminó de su brazo y comenzó a inventarse historias que de a poco las vomita.
Él siguió su camino, Sigrid se quedó y no han vuelto a aquel lugar…
No han dejado de hablarse, y de vez en cuando comentan entre risas lo sucedido aquella noche; para él fue un evento obvio donde pudo comprobar lo creador de su esencia, para ella fue una de esas veces que se sintió observadora, más fue la observada.
Quien mira no ve ni una mitad,
es evidente
que es diferente.
Entre mirar con la claridad
de la cordura
y ver con la luminosidad
de la locura.
Ante esa coyuntura
de claridad o lucidez,
con sensatez,
elijo la locura, aleluya,
elijo la locura... (L. E. Aute)
servido por Dioné
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22 Enero 2007
Con tanto cambio y bronca, debo declarar que en estos días la vulnerabilidad y susceptibilidad andan de ñañas rondando alrededor mío, y no voy a escribir nada que sea para recibir muestras de solidaridad, porque esta vulnerabilidad se me viene no con llanto ni nada parecido, sino que está siendo uña y mugre con la crítica contenida de un sistema consumista y conformista del cual desde siempre me he rebelado, y no por la domesticación recibida, porque gente a mi alrededor gastan días enteros o al menos tiempo de sus vidas pensando en mi y en como debería verme.
El día sábado fui a una misa, se cumplía un mes de muerte de mi prima, la hora me cogió desprevenida, o siendo honesta, de alguna manera quise que así sea, por lo que mientras todos llegaban de luto, yo, sin ánimo de faltar al respeto ni a los muertos, mucho menos a sus hijos y esposo, llegué de colores, como era de esperarse parecía un punto vivo en un río negro y espeso, al menos eso fue lo que a mi me pareció.
Gente de todo y gente de años atrás, unos se hicieron los desentendidos, otros pasaban a mi lado como si no les importara mi apariencia, yo a mi misma me decía, el luto se lo lleva por dentro y a mi me dolió que se fuera, no por el hecho de que se fuera, sino que simplemente pienso que no hice ninguna diferencia de aporte para con ella; y en la iglesia, mientras el sacerdote en la misa decía un sermón que yo no compartía, me puse a observar a la gente, algunos lloraban, otros bostezaban, la persona de mi lado criticaba, yo estoy segura que la mayoría no escuchaba cuando el padre hablaba de la perfección de los hijos de Dios, la música era terriblemente triste, me parecía que era por si acaso a alguien se le olvide estar triste; yo veía la iglesia, los santos y sus caras de angustia, a ratos se me venían pensamientos de que pasaría si al Sebas le llegara a pasar algo, y después los espantaba como se espantan las moscas.
Al final de la misa, mi primo todo un hombre, hablaba de su madre, en su tono de voz había un algo más, y no era ausencia de tristeza, sino que de alguna manera sabía que así debía ser y cuando lo decía, a mi me parecía que todo eso lo escogieron, él, su hermana y su padre. “no es que no tenga tristeza simplemente porque no la exprese, la tristeza existe y está en nuestro corazón, simplemente es que mi madre siempre fue alegría y fortaleza…” con todo eso, algunas personas dejaron de llorar, y otras comenzaban. Yo en medio de todo, me decía a mi misma, como queriendo convencerme que no estoy domesticada, o que al menos soy consciente de todo lo que hicieron desde niña mis padres y escuela, porque estaba de colores y renegaba el negro de la gente a mi alrededor, gente que habló mal de ella cuando en vida fue quien fue.
Después en el café que para algunos sirvió para rematar los chismes y las sonrisas hipócritas entre los compadres, alguien a mi lado lo dijo al fin: “te has engordado no?” y yo me solté en una sola carcajada, es que ese comentario me lo esperaba desde que llegué, obviamente no faltaron los consejos para bajar de peso, y yo hecha la consciente de la situación quise vomitar palabras, pero a la final solo dije que me encantaban los dulces y que no me interesaba bajar de peso, al menos no por ahora.
Hoy en la mañana, recibí una llamada, y este es el motivo para escribir el post, y es que ahora me doy cuenta de cuán importante soy para algunas personas, que se pasaron el fin de semana hablando de mi apariencia, que recibí la propuesta de ir donde un italiano famoso que está de paso para cambiarme de look.
Yo amo a esa persona y puede ser que no le haya gustado mi respuesta, eso que he aprendido a ser política a la hora de responder, pero es que son tantos años que me conoce y ahora es cuando se atreve a decirme a su manera, que no le gusta como estoy; y yo me digo a mi misma, que faltó de mi para que ella se diera cuenta que me importa un verdadero comino.
En fin, es lo que la gente continúa entrando y saliendo, comentarios y chismes de los nuevos, o puede ser que mis hormonas regresaron de sus cortas vacaciones, que hoy estoy peinada, con dos colores en mi cabeza y la ropa de luto y no es por nada en especial, porque no tiene siempre que haber un motivo para todo, o sí?
servido por Dioné
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19 Enero 2007
El círculo obsesivo chismoso vivido ayer en mi oficina, ayer llegó a su clímax. Logró superar en un sentido a la vez anterior, cuando llegaba de unas merecidas vacaciones, todavía con el paisaje artesanal de Vilcabamba en mi cabeza y suspirando atolondrada por estar enamorada de mi enano, en las calles de Quito no se podía circular tranquilamente, cazuelas a reventar, velas encendidas, gritos, furia, frustración, indignación, combinación de tristeza con venganza; y, yo aún no comprendía que pasaba en Ecuador, el cuento de salir de todo para descansar, por primera vez me lo tomaba en serio; por lo tanto, no tenía idea que estábamos botando nuevamente un Presidente, bueno en este caso debo decir “títere de Presidente”.
El día de incorporarme a mis tareas, la gente alrededor comentaba de todo, yo veía pendientes, apenas comprendía el por qué llegó un correo electrónico del administrativo, en el cual decía: “…queda terminantemente prohibido participar de cualquier marcha subversiva contra el Gobierno Nacional o hacer parte de los Forajidos…”.
Mi jefe de ese entonces subía y bajaba con aire de preocupación, de un momento a otro lo ahorcarían, o al menos cuando se le veía, hacía una seña con su mano pasando por el cuello y sacando la lengua; habían miles de llamadas de teléfono preguntando que pasaba si fulanito entraba en vez de sultanito o que menganito no se iría porque era primo hermano del fulanito.
Esa era la primera vez que descubrí, que responder lo mismo puede sonar a tonto, pero es una opción que en mi caso era preferible a quedarte escuchando chismes infundados, incertidumbre malsana, comiendo al que pasa y a la vez sonriéndolo, desgastándote de a poco.
P1: ¿Qué sabes?
R1: ¿Qué se de que?, yo no sé nada.
P2: ya te enteraste que si se va el Lucio, viene menganito de gerente.
R2: yo no sé nada.
P3: la fulanita ya escuchó que todos nos vamos
R3: yo no sé nada.
P4: ¿escuchaste lo del decreto? Nos vamos todos!
R4: yo no sé nada.
P5: te veo muy fresca, es que acaso no te importa nada?
R5: yo no sé nada.
P6: ya están dejando las carpetas unos tipos.
R6: yo no sé nada.
P7: le pidieron la renuncia al jefe.
R7: yo no sé nada.
P8: la sultanita si que es bien mala gente, no me dejó escuchar lo que hablaba por teléfono, ¿por qué no le preguntas tú?
R8: yo no sé nada.
¡Por Dios!, ¿qué, no se nota que no me interesa entrar en el cuchicheo de lo que vendrá?
Por el ascensor, por las escaleras, por la copiadora, por mi oficina, por el archivo, por la tienda, por todos lados las mismas preguntas y comentarios; es que ya no hacía falta ni preguntarme, solamente eran con movimientos de la cabeza, ante lo cual respondía lo mismo, pero con movimientos de cabeza.
Llegó la hora final, botamos al Lucio y claro, las preguntas se multiplicaron al millón, quien iba a soportar todo esa incertidumbre, caras largas por todos los pisos, gente que lloraba diciendo que no sabía que haría si se quedaba sin trabajo, oficios paralizados, y yo contagiada y de un temperamento irritable, lograron contagiarme el aire típico de una institución pública cada vez que hay un cambio de gobierno.
Esta vez, lo había tomado con calma, porque de alguna manera el camino venía preparándose, que las campañas y elecciones, que hay gente nueva, que este Presi si es diferente, que Zumbagua y él son uno solo, que muera la partidocracia, que el fin de los burócratas, que al fin voté por él, porque honestamente me nacía una esperanza.
El aire contaminado de desesperación comenzó nuevamente desde el 02 de enero de 2007, gente que entra deja carpetas, gente que sale como diciendo, volveré y me las cobraré, que viene fulanito, que no, que ahora es sultanito, que no puede venir fulanito porque es del partido de menganito y Correa no está con menganito, que el Presi es diferente, que el Chávez y el Presi son panas, que viva Fidel, que muera el imperialismo, que al menos es líder el Presi, que el Congreso la mismísima mierda, que la Constituyente, que ya nombraron al Fiscal, que el Chávez y Fidel, que el sueño de Bolívar, que yo sigo teniendo esperanzas.
…
Llegaron de la nada, como muertos fantasmas recogiendo sus pasos, pero más vivos que antes, con aire de venganza, con humillaciones; nuevamente lo vivido: que el jefe se despide augurando éxitos y que piensa dejó fortalecida la unión de gatos con los perros, qué mierda pasa?, que resultan ser los mismos de antes, que lo veo y no lo creo, que por dios alguien me explique, que se me está viniendo abajo la esperanza.
Estoy saboreando nuevamente el amargo pesar de que existe una posibilidad de que el líder Presi, sí se alió con los mismos, que ahora resulta quieren hacerse pasar por “The others”; y me van a perdonar aquellos que piensan que somos un pueblo culturalmente dormido, porque pienso y lo afirmo, ya nos despertamos.
Que no somos cojudos y ahora nos da la gana de recordar tus promesas de campaña; así que o cumples y eres coherente con lo dicho, honras tu palabra y no marcas una señal en mi alma, porque yo desde mi ser voté por ti y hoy quiero hechos; o cumples, o cumples;
NO tienes otra opción Correa, que estoy harta de tanta burla y pantomima.
servido por Dioné
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17 Enero 2007
Recuerdo el día en que al fin lo llevaba a mi casa, no tenía idea de cómo nos llevaríamos, pero después de mucho esfuerzo, sabía que conseguiríamos tener una buena relación, no hubo necesidad de tal esfuerzo, yo cumplía con hablarte, cantarte a toda voz, quererte, y siempre cuidarte; recuerdo cuando te hice una marquita sin querer, pues claro, como no iba a hacerlo si aún no sabía tus puntos sensibles y tu manera de reaccionar, ya con el tiempo te fui conociendo bien y ya te trataba como debía, o como yo me inventé que debía, pero claro está que como en cualquier relación, después te fui descuidando y ya en los últimos tiempos ni atención te prestaba.
Que puedo decir de ti, si tu también me querías, que siempre estabas listo, que eras confortable, que nunca tuve un cómplice a mi lado como tú, que vivimos juntos largas travesías, unas veces fuera de la ciudad, y todos los días me acompañabas en mi locura de novia enamorada, y siempre que te hablaba sabías escuchar.
No siempre les gustaste a todos mis amigos, pero ese ex novio fiel yo creo te recuerda, y cómo no hacerlo, con tanta alegría que pasábamos por su casa y la bulla que metíamos en aquel parqueadero al lado de un solitario árbol, los viajes y los cuyes, los lagos y las fiestas, los negocios y las chumas; todo eso, contigo compartí.
Un día “X”, con dos amigos “X”, pasó lo infortunado, te cogieron, te patearon, te llevaron; y yo como una tonta, pensaba que era un sueño, que al otro día volvería a verte, que la eficiente policía te encontraría, más todo fue en vano, no sirvieron de nada hacerme pana de los ladrones, bueno, en verdad ellos sí sacaron provecho, pero ese es otro post, la cosa es que nunca más volví a saber de ti.
Podría ser banal dedicarte un post, más tu y yo sabemos, que a veces la locura, encierra más cordura que lo que digo ahora, no es más que recordarte.
Y es que aún extraño, llegar a mi casa y antes de entrar, fumarme un cigarro oyendo canciones contigo en mi parqueadero, tomar dos cervezas, matarme de risa y de un momento a otro declararme loca llamando al ex novio.
La casualidad no existe; y, yo lo creo! No fue por casualidad que te perdiste, debías hacerlo, sino como crecía, sino como decidía dejar los recuerdos, sino como entendía que era la única que podía cuidar de mi.
Fue necesario dejar de verte, fue necesario dejarte ir, solo que esto ya pasó hace años y la crisis a veces parece aún no superada; ayer fue uno de esos días, en los que me hiciste falta, mi madre exaltada me hablaba de ti, de cómo no te cuidé, pero ella no sabía que tu aún estás en mí y no como el recuerdo, pues simplemente no te fuiste.
Que uno no se encariña con las cosas, pues claro que te encariñas, no con el objeto, sino con todo lo que el representa en la vida, y mi auto tuvo un gran comienzo, porque en él yo conocí a un amor especial (conocí no en sentido estricto) que al empezar otro año como costumbre mía, como si no pasara nada, decido nuevamente despedirme de ti.
Dioné
Nota1: Post escrito ayer en un parqueadero después de hora y media de no poder prender mi auto, mi madre exaltada y cansada, queriendo ir a la casa; y, yo inventándome un sueño.
Nota2: no pude subir la imagen!
servido por Dioné
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26 Diciembre 2006
Que se me va de las manos entre el humo de los coches, el verano; que se me olvida la gente que con más o menos suerte me ha ayudado; que se me va de las manos, mientras los días siguen pasando… (Que se me va de las manos. E.B.S.)
Que se me pasó el año y no quise darme cuenta… Hace unos días revisaba lo que un año atrás escribí como metas a cumplirme, de todas y digo son algunas, pienso que las he cumplido pocas, así sin números me hago la sapa para no darme cuentas a mi misma y los por qué(s) que siempre me llueven; es que es cuestión de armonía interior, si empiezo con los cuentos de por qué no cumplí lo propuesto, seguro que continúo y no escribo nada y de hecho llueve más tarde.
Que cualquier rato se acaba el año para mí, también es cierto; y, que esta vez eso de que la navidad tiene un significado porque ya tengo cuatro pequeños terremotitos a mi alrededor, eso si que tiene importancia.
Y no solo es eso, que este año conocí a gente espectacular, amigos y amigas locas más cuerdas que yo; amigos y amigas hermanas más parientes que parientes; amigas de rumba; amigos y amigas confidentes, sinceras, amorosas, seguras, inolvidables y hasta borrachas o embriagadas en conversaciones lógicas e ilógicas, repetidas, lloronas, comprometedoras, especiales, únicas.
Amigos y amigas cómplices en historias de amor y desamor, amigas pañuelos, amigas V220, amigos de insomnio, amigas queridas, amigos regalo del año, amigos poetas, amigas de cuentos, amigos y amigas de bailes en la cocina, amigas de corazón, amigas princesas, amigos pacientes, primos amigos.
Que estos amigos y amigas ya no sé ni como describirlos, porque fueron tan generosos conmigo que ni que cumpleaños, recibía regalos todo el tiempo; que si un café con empanadas mezcladas entre queso, paciencia y un poco de “aquí estoy pa escucharte”, que un helado de seguridad, con pizcas de ternura y su retoque de entusiasmo, que si una cerveza, güisqui o un vodka dependiendo del día, obviamente mezclado con la respectiva dosis de “te doy un voto” y algunas veces con el cuento de “Karina y su mundo conitos, tercera temporada”, que la comida mexicana que tanto nos gusta acompañado con el coqueteo respectivo al dueño del lugar y saboreando a lo grande margaritas de ensueño, ahí me regalaron fuerza y reconozco que ahí fueron tiempos de reconocer debilidades y fortalezas de la Pucca.
Y que hablar de los momentos compartidos generando cosas que ni nosotras mismas creíamos posibles, corriendo apasionadas, hablando de nuestros sueños y muchas veces siendo un solo manojo de llanto de emoción y alegría; que tal amigos y amigas mías, cuántos momentos inolvidables?
Es que hasta compartimos repetidas veces la desgracia de un asalto, y la última vez hasta nos reíamos nerviosas de lo despistadas que habíamos sido; y luego los respectivos comentarios con conceptos freudianos y místicos de lo acontecido, y como siempre, como trabajo de colegio, resumen, comentarios y recomendaciones.
Que regalazos de vida he recibido este año!
Y claro, también hay de estos amigos del tipo inmortales, haciéndose siempre presentes aunque sea en mi pensamiento, esos de que en todo el año no los ves aunque vivan a tu lado, pero que sienten cuando yo siento y como magos aparecen cuando más los necesitas.
A todos ustedes, amigas y amigos: GRACIAS, ES UN HONOR PARA MI TENERLOS DE AMIGOS. FELIZ 2007.
Kary
servido por Dioné
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