Un golpe bajo…
Puede ser el fruto de mi mismo pensamiento recurrente de que no habría otra posibilidad con aquel hombre que cruzó por mí el mundo para verme tan solo unos días, no lo sé, pero acabo de enterarme que había dejado de escribir porque estaba con su “copine australienne”, y sentí como si me hubiera caído de nariz, porque literalmente por algunos segundos no podía respirar; de eso habían pasado 2 horas y media sin lograr concentración alguna en los informes, por eso de los riesgos que tomé el día en que después de 4 años lo volví a ver, yo no se bien que mierda me estuve inventando acerca de un próximo encuentro, o siendo honesta ahora sí lo sé, porque se me está cayendo a golpes la ternura, la soledad está siendo mi soledad, estoy recordando los golpes que me dieron, y por el piso la imagen de alguien a quien definí como especial; ¡puta madre como duele cuando le dan un golpe al ego!.
Para no hacer de la noticia una tragedia, me concentro en esas fotos de los cuatro pulguitos terremotitos míos, que aunque hoy sé bien que no lo son, yo me invento que me invitan a ver un más allá con ilusión; más, ¿qué hago si lo que quiero es vomitar?
Le cuento a la amiga hermana lo acontecido, que ando de una cojudez extrema y que cualquier cosa que diga al respecto, será usada en su contra, y pasa nuevamente que logro convencerla que en el mundo no existen coincidencias, y que una vez más está saliendo como bestia la inseguridad.
Por momentos se me pasa por la mente, escribir una larga carta y decirle que me he enterado de todo, y al mismo tiempo me digo: ¡que huevona que eres, como si eso le importara!, además todos mienten alguna vez y mi manera radical de actuar nunca me ha funcionado, porque tampoco me hace ser pilas que a modo irónico le diga, que me dolió su mentira y que hoy está siendo juzgado por mi alter ego.
Como llegó,
pasó,
con la premura de quien huye
de un mal que todo lo destruye;
un implacable mal,
mucho peor que el más temible
criminal.
Y huye, huye,
del paso del tiempo el amor,
huye de ti, huye de mí,
huye el amor,
intensa flor
de un día.
Al recordar
el mar,
un espejismo de esqueletos
desvela todos sus secretos,
sólo veo volar
un batallón de buitres vigilando
el mar.
Y huye, huye,
del pájaro la libertad,
huye de ti, huye de mí,
huye el amor,
intensa flor
de un día.
Para vivir,
morir es algo más que su contrario,
es su perfecto corolario;
su dimensión fatal,
la eternidad que va acercándose al
final.
Flor de un día (L.E.Aute)
La cosa es tan simple y yo para variar la veo tan compleja, mi condición de controladora enfocada únicamente en los resultados, sigue saliendo a flote, y a veces se me olvida que todo pasa, que este segundo ya es pasado, que sigo con un pie en el futuro, el otro en el pasado y orinándome de miedo en el presente.
Dioné

Kolgomorov dijo
Tal vez! te sirva un pedacito de una canción de Ismael Serrano:
"La noche debilita los corazones,
noches de funeral, de vino y rosas.
Brindemos por el amor y sus fracasos,
quizás podamos escoger nuestra derrota.
El sol limpia las calles, la memoria,
feroces pasiones atenúa.
Invéntate el final de cada historia,
que el amor es eterno mientras dura.
"
Sigues siendo mi heroína!!!
15 Febrero 2007 | 12:09 AM