Wiwichu a mery crismas an a japy niu yer!
Que se me va de las manos entre el humo de los coches, el verano; que se me olvida la gente que con más o menos suerte me ha ayudado; que se me va de las manos, mientras los días siguen pasando… (Que se me va de las manos. E.B.S.)
Que se me pasó el año y no quise darme cuenta… Hace unos días revisaba lo que un año atrás escribí como metas a cumplirme, de todas y digo son algunas, pienso que las he cumplido pocas, así sin números me hago la sapa para no darme cuentas a mi misma y los por qué(s) que siempre me llueven; es que es cuestión de armonía interior, si empiezo con los cuentos de por qué no cumplí lo propuesto, seguro que continúo y no escribo nada y de hecho llueve más tarde.
Que cualquier rato se acaba el año para mí, también es cierto; y, que esta vez eso de que la navidad tiene un significado porque ya tengo cuatro pequeños terremotitos a mi alrededor, eso si que tiene importancia.
Y no solo es eso, que este año conocí a gente espectacular, amigos y amigas locas más cuerdas que yo; amigos y amigas hermanas más parientes que parientes; amigas de rumba; amigos y amigas confidentes, sinceras, amorosas, seguras, inolvidables y hasta borrachas o embriagadas en conversaciones lógicas e ilógicas, repetidas, lloronas, comprometedoras, especiales, únicas.
Amigos y amigas cómplices en historias de amor y desamor, amigas pañuelos, amigas V220, amigos de insomnio, amigas queridas, amigos regalo del año, amigos poetas, amigas de cuentos, amigos y amigas de bailes en la cocina, amigas de corazón, amigas princesas, amigos pacientes, primos amigos.
Que estos amigos y amigas ya no sé ni como describirlos, porque fueron tan generosos conmigo que ni que cumpleaños, recibía regalos todo el tiempo; que si un café con empanadas mezcladas entre queso, paciencia y un poco de “aquí estoy pa escucharte”, que un helado de seguridad, con pizcas de ternura y su retoque de entusiasmo, que si una cerveza, güisqui o un vodka dependiendo del día, obviamente mezclado con la respectiva dosis de “te doy un voto” y algunas veces con el cuento de “Karina y su mundo conitos, tercera temporada”, que la comida mexicana que tanto nos gusta acompañado con el coqueteo respectivo al dueño del lugar y saboreando a lo grande margaritas de ensueño, ahí me regalaron fuerza y reconozco que ahí fueron tiempos de reconocer debilidades y fortalezas de la Pucca.
Y que hablar de los momentos compartidos generando cosas que ni nosotras mismas creíamos posibles, corriendo apasionadas, hablando de nuestros sueños y muchas veces siendo un solo manojo de llanto de emoción y alegría; que tal amigos y amigas mías, cuántos momentos inolvidables?
Es que hasta compartimos repetidas veces la desgracia de un asalto, y la última vez hasta nos reíamos nerviosas de lo despistadas que habíamos sido; y luego los respectivos comentarios con conceptos freudianos y místicos de lo acontecido, y como siempre, como trabajo de colegio, resumen, comentarios y recomendaciones.
Que regalazos de vida he recibido este año!
Y claro, también hay de estos amigos del tipo inmortales, haciéndose siempre presentes aunque sea en mi pensamiento, esos de que en todo el año no los ves aunque vivan a tu lado, pero que sienten cuando yo siento y como magos aparecen cuando más los necesitas.
A todos ustedes, amigas y amigos: GRACIAS, ES UN HONOR PARA MI TENERLOS DE AMIGOS. FELIZ 2007.
Kary
